Hemos tenido el placer de poder entrevistar a Daniel Peña, editor y supervisor de sonido.
Dani estudió en la Ecam sonido cinematográfico donde se graduó con matrícula de honor. Durante toda su trayectoria ha trabajado en más de 90 proyectos audiovisuales, entre los que destacan A Perfect Day, Loving Pablo y Amador de Fernando León de Aranoa, Habitación en Roma y la Pelota Vasca de Julio Medem, 15 años y un día y Felices 140 de Gracia Querejeta o El segundo Nombre y Romasanta de Paco Plaza. Además de ser un emprendedor de éxito.
¿Qué define un buen diseño sonoro? ¿Cuáles son las características por las que tú lo definirías? ¿Es por su sutileza o complejidad?
Un buen diseño sonoro es aquel que por una parte completa todo lo que es la ambientación y los espacios que se muestran en la película, y por otra trabaja el sonido narrativo, ese que va a aportar algo a la narración propiamente dicha. La imagen narra, pero también el sonido.
¿Es importante la sutileza o la complejidad?
Evidentemente siempre dependerá de la película y las pretensiones que tenga el director, pero muchas veces es mucho más complicado hacer un diseño de sonido de una película en la que no pasa absolutamente nada por imagen.
¿Por qué motivos?
El thriller o películas de acción te permiten jugar mucho más, hay más elementos en escena y puedes introducir muchos más sonidos. En cambio, las películas más sencillas, de personajes, son mucho más sutiles, por lo que son más complejas a la hora de tomar decisiones.
¿Qué consejos le darías a un estudiante de cine sobre el uso del sonido en sus trabajos?
Muchas veces la sobredimensión del sonido lleva a crear lo que nosotros comúnmente llamamos “trabajos de escuela”, porque se nota mucho el artificio. Conforme la experiencia va aumentando, se va trabajando más en las sutilezas.
¿Qué cineastas destacarías por su forma de reproducir el sonido en sus obras?
A nivel internacional me parecen muy interesantes directores como David Fincher. Hace un trabajo de sonido excepcional, crea secuencias pensadas por y para el sonido. También destaco a Sam Mendes, que utiliza sonidos muy realistas con una funcionalidad tanto estética como narrativa.
Cuando el montador y el mezclador de sonido tienen que trabajar con músicas compuestas por un compositor, ¿cómo es el proceso de trabajo?
En una película podemos trabajar con músicas diegéticas y extradiegéticas. En las diegéticas hacemos un tratamiento del sonido para integrarlas, mientras que en las extradiegéticas las colocamos donde nos ha comentado el compositor.
¿Cuál es tu metodología de trabajo? ¿Cómo te preparas?
Nosotros normalmente nos contratan cuando comienza la fase de montaje de imagen. Trabajamos el sonido directo de forma independiente y luego trabajamos la ambientación. Finalmente, unimos el sonido directo con los ambientes diseñados.
¿Con qué equipos te gusta trabajar? ¿Por qué?
Nosotros trabajamos con el programa Pro Tools de Avid. Sin embargo, siempre digo que la herramienta es lo de menos, lo importante es tener claro el concepto de lo que queremos hacer y conseguir.