Carta de un director sobre su primera película

Sueños y Pan nace como película de escuela, no porque se enmarque en el seno de alguna escuela de cine sino porque fue esta la película que decidimos que nos enseñaría a hacer películas. Es una historia de tránsito, quizás a ninguna parte, que representa colateralmente el viaje de quienes la hicimos, la escribimos con 19 y la terminamos con 23.
Nace de la obsesión por dos filmes: Los Olvidados (Buñuel, 1950) y Los Golfos (Saura, 1960), para nosotros comparten similar diseño estructural, similar abordaje del escenario, similares temáticas, pero sobre todo un mismo espíritu, el de la deriva de los jóvenes sin rumbo.


Quisimos hacer una película en este mismo sentido, una película que aconteciese en los márgenes de la ciudad, en el umbral entre la reposada periferia y la frenética urbe. Unos personajes que paseen por este borde, en un estado liminal tanto físico como mental, entre una cosa que se ha ido y otra que está por llegar.Javi y Dani son soñadores empedernidos, idealizan un modelo de vida que sus circunstancias truncan en cada intento escapista, sin moraleja aprendida por su parte. La repetición sistemática de su desgracia y una nueva incursión entre bastiones de ladrillo les hará replantearse su mala suerte.
La ciudad se despliega como un mapa de carencias, los personajes intentan acoplarse a algún lugar que no les acepta, ni vienen, ni van, ni pertenecen a ningún sitio. Al final, ante la desgracia caerán en cuenta de que sus sueños son ingobernables y cometerán el acto quizás derrotista o quizás revolucionario, de imaginar un mar en una playa de piedra y asfalto

Escrito por Luis (Soto) Muñoz


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