Decision to leave (2022).

Una obra redonda del mejor director coreano actual.

Con una premisa que recuerda a la célebre Vertigo de Alfred Hitchcock, muchos espectadores entraron a la sala para descubrir similitudes entre ambas películas. En el plano formal no hay grandes parecidos, tampoco en el desarrollo de la historia; la de Hitchcock eran pequeños instantes de revelación que desataban las pasiones más profundas de un detective impotente. Park Chan-wook, por su parte, dibuja una película vibrante, un constante bombardeo de información y cortes vertiginosos que guían al espectador por una historia completamente desordenada.

Hay un parecido entre ambas películas que quizás resulte ser el más importante de todos: ambos protagonistas tienen un trastorno desarrollado a causa de su actividad policial. La película de Hitchcock partía de esta idea y usaba con frecuencia la patología del detective para poner trabas a su actividad y dar un grado mayor de significación a lo que se contaba. En Decision to leave, el insomnio del protagonista se convierte en mecanismo, en dispositivo. Un instrumento que le vale al director coreano para conformar una ensoñación constantemente suspendida, repleta de escenas que nunca se terminan de cerrar, breves instantes de revelación que desaparecen para dejar paso un aluvión de información. De la misma forma que un insomne se despierta varias veces durante una hora, dejando a medias la realidad y el sueño, la película construye un relato marcado por la interrupción.

Es una desarticulación absoluta de la investigación policíaca. El lento acecho del investigador sobre la sombra del criminal y el descubrimiento de pequeños fragmentos para la reconstrucción de un crimen no suponen ninguna catarsis particular en la película. Precisamente, la esposa del investigador alude ocasionalmente durante la película al hecho de que solo el crimen da cierto sentido a la vida de su marido. Para la película, el sentido está fuera y dentro a la vez. No hay un espacio exterior de crimen que se cierna sobre el protagonista para producirle una afección interna. El policía cansado no se sorprende ante los nuevos crímenes. En un océano compuesto por cuerpos desfigurados, vidas rotas o carreras arruinadas, la salvación estará en un rostro cualquiera que le despierte de una existencia habitada desde la vigilia.

Pedro Fuertes


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