An Absent Wound. Ciclo de cortometrajes (III).

Ya de por sí,  el hecho de inscribir en pantalla textos de una outsider,  por proponer un calificativo fordiano,  cómo fue Simon de Beauvier,  nos da una idea más amplia del asunto al que se refiere.  el problema principal que plantea la pieza es, evidentemente,  el sufrimiento de las mujeres en el sistema iraní o en cualquier otro estado gobernado por el fundamentalismo árabe (al menos, describe ese sufrimiento en concreto).  La cosificación aquí no tiene ningún componente sexual,  de marketing del cuerpo,  todo lo contrario,  la ducha se muestra como un espacio prohibido incluso para la cámara, el cuerpo de la mujer es blasfemo.  La pieza, además de poner en duda  las tradiciones árabes, pon en duda el concepto de tradición en general.  Chesterton  propone que la tradición es una extensión del derecho al voto.  equivale a conceder el voto a la clase más oscura de todas:  nuestros antepasados.  es la democracia de los muertos.”.  precisamente, el corto propone (lo mismo que Simon de Beauvier  cadena o cualquier estudioso de la historia y en especial de la sociología)  replantearse quiénes son esos muertos y que se esconde debajo de las tradiciones,  pues evidentemente bajo ese rito de baile que ofrece una diversión tan vistosa, se esconde el ensombrecimiento de la mujer durante décadas, sin permitir participación alguna en la mayoría de festividades y si bien los hombres tienen sus ritos, las mujeres, de la misma forma, manejar un conjunto de prácticas establecidas por su religión. Lo que vemos en el corte se final de esas prácticas, el daño causado después del brutal desarrollo de ellas durante años, pues están destinados a la defenestración del cuerpo y alma dada su brutalidad. Quizás,  la mejor forma de establecer comunicación con esos muertos, no sea propicia dándoles un voto para que guían el desarrollo de un Mundo Inexistente cuando ellos poblaban el mundo,  sino escuchando sus errores y ensalzando sus aciertos. Después de todo,  la mayoría sabe que Grecia fue un periodo fantástico desarrollo para el pensamiento, pero del mismo modo pueden identificar una sociedad la que no querrían pertenecer al grupo mayoritario de esclavos, extranjeros y mujeres,  una visión simplista del asunto si, pero aún más es la de Chesterton que se queda en Occidente obviando  el resto de sociedades.

De esta forma, podríamos decir que se propone montaje paralelo entre dos situaciones.  Las dos secuencias del cortometraje,  si la definimos dramáticamente en tres partes ( presentación, nudo y desenlace),  constituye un nudo y un desenlace simultánea, dos historias y dos piezas del encaje dramático en cada caso. Vemos un nudo ( el de los hombres disfrutando en pleno baile)  y un desenlace ( el de las mujeres atentando contra su propio cuerpo dada la brutalidad de la sociedad en la que viven y los ritos son las que se ven involucrados desde pequeñas).

Para reforzar la idea de montaje paralelo, y poniendo la vista sobre la definición en Estética del cine,  habrá que hacer una distinción de lo que supone alterar dos espacios de sonidos en la realidad, pero mostrado se deforma igual en el montaje. Para ello se establecen dos categorías en función de las relaciones;  alterno (simultaneidad) y  paralelo (comparación).  Desde el punto de vista narrativo se podría establecer dentro de la categoría de montaje  alterno,  dada la simultaneidad de las acciones y que uno no afecta la otra desde la trama,  el ejemplo más básico de afectación( lo contrario) sería la creación de suspense al estilo Griffith;  unos policías yendo a buscar una bomba a la vez que vemos el lugar donde está ubicada, con la sensación de que el tiempo corre.  Sin embargo,  nivel semiológico, semántico, de significación, estas dos secuencias podría ser llamadas montaje paralelo ¿Pues no deja de ser una sola que condiciona la otra? El ritual de los hombres  releva a las mujeres,  y las mujeres al estar en esa posición reforzando los hombres, es una cadena de acciones indirectas.

La composición de las imágenes, al igual que en otros países donde la lectura se realiza en la dirección opuesta a Occidente, y la visión del cine supone un acto elegible para el espectador, está guiada por ese concepto, provocando muchas ocasiones un rechazo del espectador occidental, pues su parámetro para organizarse, además de la lectura, se basa en otras formas de mirar al mundo impropias de Occidente, como el célebre tatami de Ozu.  las imágenes de An Absent Wound  son impersonales, la estrictamente  de hombres, del personaje femenino que intuimos en la ducha apenas podemos ver sus pies, son planos de soledad y ascetismo bressoniando, aunque encuadrados, y en consonancia con la música, que inevitablemente nos llevan a a otra civilización, a otra mirada. Los planos de pies no son los mecánicos planos recortados de Pickpocket o Mouchette, no representa una acción de la estricta cotidianeidad ni fragmentan un suceso dramático en multitud de partes, desnaturalizando las acciones, son escenas de violencia interna, recortes de mujeres en encuadres desequilibrados. 

Por último, el agua nos sugiere una estructura circular, volvemos al principio la reconstrucción de este modelo de sociedad árabe no se podrá realizar desde occidente, ya ha habido demasiados malos ejemplos, por ello el país se pliega sobre si mismo, en tradiciones y una cultura propia que se refuerzan cada día más. Pero lo que es definitivo es que unos pocos golpes en la cañería no influirán demasiado en el flujo total del agua, hay que destrozar la cañería y montar una nueva, pero sabiendo quien tiene sed. El cortometraje resulta ser una pieza horrorosa filmado con una ausencia de gusto y criterio que asusta.

Pedro Fuertes


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