América, América. El sueño americano y la imposibilidad de prosperar.

Esta película versa sobre la idealizada imagen de EEUU, que llegaba con bastante fuerza al extranjero. La obra centra esta percepción equívoca en el protagonista, que desea emigrar debido a la opresión que sufre en el Imperio Otomano a finales del S. XIX.

El director cuenta una historia inspirada en la de su familia, usa
la ficción como un mero vehículo de expresión. Rompe la cuarta pared
dirigiéndose al espectador de forma directa y diciendo que él hoy en día es
quien es gracias al viaje que hizo su tío.

Durante el discurso inicial, cuando habla del yugo sufrido por
griegos y armenios, vemos un plano que representa la superioridad de los turcos, un hombre turco montado a caballo y se encuadra a un hombre armenio debajo de la panza
del animal, para los turcos ellos son inferiores a las bestias.

En la casa de Stavros (el protagonista) encontramos otro
elemento. Él está sentado junto a su padre, en la parte superior derecha del
encuadre encontramos una cruz iluminada de forma casual por un rayo de luz. No
obstante, lo más interesante es el lugar donde se encuentra clavada la cruz, en
la parte interior de la puerta de un armario. Simbolizando la opresión y el hecho
de vivir constantemente ocultando su cultura e identidad.

La imagen que abre y cierra la película es la de una gran
montaña (Monte Erciyes) con la cima nublada, metáfora de lo que significa su
viaje. Por un lado, la gran montaña por escalar (el viaje en sí); por otro
lado, la cima nublada representando tanto la incertidumbre como el sueño del
protagonista. Al inicio es precisamente esa representación del sueño, y al final, precedido por planos de su familia mirando hacia allí. La unión de
esos planos con el sonido encabalgado del plano anterior de Stavros en la
barbería diciendo “vayan pasando”, refleja que la historia solo acaba de empezar,
tiene que llegar toda su familia. Además, en el discurso inicial narrado por el
propio Kazan, cuando dice que tanto griegos, turcos y armenios están unidos en
cierta forma por esa montaña, hace referencia a los Estados Unidos, una nación
de formada por personas que emigraron de numerosos territorios.

El sueño americano se basa en el trabajo duro para crecer en la
sociedad, el poder llegar a lo más alto a través del esfuerzo propio. Cuando
Stavros llega al puerto de Constantinopla, lo primero que ve es una bandera
americana ondeando en lo alto de un barco (sueño, objetivo). Después, nos
presentan a los “hamals” cargando con grandes cargas de peso (trabajo duro,
primer paso para lograr su objetivo). Vemos un plano como partido en dos
mitades; en la mitad superior del plano, a lo lejos la Basílica de Santa Sofia
y el casco antiguo. En la mitad inferior en primer término, en cambio, hay
varios hombres pasando sin parar con grandes sacos sobre sus espaldas. Mediante
la composición de plano, se ve de forma metafórica como estos olvidados hombres
cargan todo el peso de una gran ciudad a sus espaldas. La suma del plano de la
bandera y el de la ciudad y los trabajadores, mediante el montaje genera la
idea de esfuerzo para alcanzar una meta.

Cuando va a casa de su abuela nos encontramos con una pequeña
mujer agazapada junto a un muro de piedra, como si ella fuera una piedra más.
Es una mujer arraigada a su tierra, donde ha vivido siempre. Sin ambición,
realista, no cree en el viaje de su nieto. En el plano contraplano cuando la
coge en brazos, observamos como se genera una clara dualidad; en los planos de
él vemos solo el cielo detrás, representando su ambición y juventud. Por otro
lado, los planos de ella, con rocas debajo suya la hacen sentir como un
antediluviano elemento inmóvil e inquebrantable en voluntad. No obstante, lo
más destacable es cuando le entrega el cuchillo, el plano en el que sale él en
el centro, y la mano de la abuela entra en plano con el cuchillo y lo intenta
rechazar. Más adelante, después de usarlo para matar a un hombre, lo mira como
antes. Pero ahora cogido por él mismo, ya forma parte de si, se lo guarda. El
cuchillo simboliza la madurez y la perdida de la inocencia, antes lo rechazó
porque no lo entendía, ahora lo interioriza, corrige los errores de la
inmadurez. Un plano que representa perfectamente la inmadurez de personaje, es
el plano general en la balsa. En este plano el protagonista es situado de
espaldas al burro y al hombre que conduce la balsa (le llevan, le manipulan),
además, el encuadre deja una gran cantidad de aire a sus espaldas, reflejando
falta de control sobre la situación.

Cuando Stavros habla con su padre porque este ha acepado que se vaya
a con la finalidad de trasladar a toda la familia a cambio de sacrificarse él,
lo vemos representado con el que para mí es el plano que define toda la
película. En primer término, el padre y el hijo, en segundo término, el resto
de la familia. El padre, sentado en una silla más alta (superioridad), con la
cara en sombra y el hijo en luz, le está dando su vida, se está sacrificando y
confiando su poder como líder de la familia (puede recordar a “La creación de
Adán”). En segundo término, mediante una puerta abierta vemos al resto de la
familia, acompañados por una lámpara encendida que los ilumina (la esperanza,
el futuro). Este plano resume como el padre se sacrifica por su primogénito
para que este luego haga lo mismo con el resto de sus hermanos y su madre. Es
como la metáfora de una coronación, le trasfiere el poder sobre su reino (su familia).

Anteriormente, cuando Stavros le comunica por primera vez a su
padre el deseo de ir a América y este todavía no acepta, vemos un plano muy
similar, no obstante, estando los personajes en sombra e invertidos en su lugar
dentro del plano.

Después de esto, cuando el padre lo lleva a desenterrar el ajuar
de su mujer para costear el viaje, lo lleva a una cueva o galería y le hace
cavar. Da la impresión de que lo que hace el padre es “abrirse”, sincerarse
ante su hijo.

Algo interesante a tratar, es la pérdida de identidad (aunque ya
hubieran perdido gran parte por culpa del sometimiento turco). Cuando su
familia lo está preparando para su viaje, uno de los primeros planos que
aparece es el de su madre cortando los hilos del telar para liberar la manta
que estaba cosiéndose. Esto, representa el hecho de cortar con sus raíces, con
su cultura, independizarse. Otros ejemplos similares, se dan cuando tira su tradicional
sombrero “fez” al mar para ponerse su nuevo sombrero de paja, o cuando acepta
con entusiasmo la americanización del nombre que le imponen (el propio director
también adaptó su nombre, se llamaba Elias Kazanjoglou). Cuando el barco está
llegando, vemos un plano de la cara de Stavros enmarcada a través de un ojo de
buey, un plano totalmente blanco con su cara en el medio. Se despoja de todo lo
que le define, vuelve a nacer.

Este rechazo a su cultura, no obstante, donde mejor se ve
reflejado es en la relación entre dos personajes dispares, su prometida, y la
esposa del magnate con quien tiene un romance. Por un lado, la prometida,
representado lo tradicional y la burguesía. En la secuencia en la que van a su
nueva casa, ella se da cuenta de que no le quiere, vemos contantemente una
barrera de madera que actúa de frontera entre los dos. A la vez que él está unido
a el elemento de la puerta (necesidad de marcharse) y ella al de la cama
(necesidad de tener hijos). Esta barrera separa a dos personas que ven el mundo
de forma totalmente diferente, la barrera representa la diferencia de clases.

Por otro lado, la mujer del magnate americano, es un ejemplo
para él. Alguien de origen humilde que encontró en América una vida llena de
lujos. Un plano que representa su relación a la perfección, es uno en el que
salen los dos encuadrados en la secuencia del bar; por un lado, él, cubierto
por una cortina que actúa como celda que le retiene y le mantiene en penumbra.
Por otro lado, ella, su ejemplo a seguir y reflejo vital, con la cara
totalmente iluminada, encuadrada con las rejas de una ventana atrás (a escapado
de esa cárcel, la ha dejado atrás).

El comunismo es una teoría que parece como algo utópico e ideal,
no obstante, cada vez que se ha llevado a cabo ha fracasado. A partir de esto,
se genera una contraposición personificada por Hohannes (el bien, lo ideal), y
Abdul (la realidad, la maldad).

Hohannes, se nos presenta como la versión desafortunada del
protagonista, como un mártir. Entre los dos se fragua una relación basada en la
fe ciega. Cuando se nos presenta descalzo y desorientado por la montaña,
Stavros siente empatía por él y por su causa (ir a América) y le da sus zapatos.
A lo largo de todo el film, Stavros va ayudando y cuidando de Hohannes. Al
final, la forma en la que este le devuelve todos los favores es sacrificándose
por él y entregándole su propia vida, identidad y futuro en los EEUU.

Abdul se nos presenta literalmente como una rata. La primera vez
que lo vemos, está agazapado debajo de una estructura de madera y paja
(alcantarilla) observando la disputa de Stavros con el barquero que le intenta
estafar. Tras ayudarlo e irse del lugar junto a él, dice la frase “lo mío es
tuyo y lo tuyo es mío” (aludiendo al comunismo). Más adelante, cuando Stavros ya
se empieza a hartar de él, pero todavía no tiene el valor para contradecirle,
vemos un plano en el que Tenemos a Stavros serio y resentido en primer término
a la derecha, y detrás de él a la izquierda en segundo término se encuentra
Abdul haciéndole cucamonas para que le dé más dinero. No obstante, los gestos
que hace este poniéndose las manos delante de la cara, generan, por un lado, que
se oculte la mitad del rostro, ocultando así sus verdaderas intenciones. Por
otro lado, al ponerse las manos así, los dedos parecen dientes, generando la
idea de que este es una bestia (rata, serpiente) que pretende abalanzarse sobre
su cuello.

Martí Boronat Montaner

 


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