Crónica del Festival de Cannes.

El triunfo de ‘Titane’, la película sobre la mujer que se queda embarazada tras mantener relaciones sexuales con un automóvil, pone fin al festival de cine más prestigioso del mundo tras hacerse con la ´Palma de Oro´. Ante este titular, resulta sencillo deducir que el caos y el sinsentido definió la 74.ª edición del Festival de Cannes.

El festival francés comenzó, para muchos, con una larga espera bajo el intenso sol de julio en la glamurosa costa azul. Sin embargo, esta tediosa demora no tenía como propósito entrar en una proyección o
acudir a la alfombra roja, sino poner fin al test del COVID diario que todos los asistentes debíamos realizar.  Contra toda lógica, los resultados del test tan solo se pedían en dos salas. Por desgracia, una de ellas, era la ¨Sala Buñuel¨, donde se veían los clásicos, visita diaria obligatoria como refugio ante los mediocres films en competición.

Pese a los impedimentos, cientos de personas acudimos al film de apertura, ´Annette´, llenos de entusiasmo, por la oportunidad de estar en el lugar que por unos instantes se convierte en el centro del planeta, rodeados de personas que van a compartir contigo el conglomerado de emociones que suscita la gran pantalla.  Esta sensación se ve potenciada con una estremecedora secuencia inicial, la cual me puso la piel de gallina. Un comienzo impactante, pero como dijo Cecil B. DeMille, las
películas deben comenzar con un terremoto e ir creciendo en acción.

Desgraciadamente es fácil que los esfuerzos de un gran inicio se vean frustrados por la falta de ítems necesarios en el guion, para hacer que el espectador no salga de nuevo a la superficie tras haberse sumergido en el film. Una gran película debe agarrarte por el cuello y no soltarte hasta su fin, y siento que en «Annette¨ esto no sucede. A mi parecer, esto se debe a que la película se hunde en sus propias pretensiones, especialmente en el segundo acto. Esto se junta con unas actuaciones ligeramente histriónicas, una música no especialmente memorable y demasiados momentos en los que el espectador es engañado más que guiado, para hacer que este musical esté lejos de ser perfecto. No obstante debo de admitir que el film de Leos Carax nos deja momentos e imágenes impactantes, como aquella en la que Simon Helberg dirige la orquesta. En conclusión, en este film, como en otros de Carax, como espectador, me siento seducido y atrapado en ciertos momentos, pero no consigo sintonizar completamente con la película a nivel emocional o intelectual.

Después de ¨Annette¨, el segundo film en competición que tuve ocasión de ver fue ¨Bennedetta¨.  Verhoeven nos trae un thriller erótico en el que el suspense brilla por su ausencia, dejando paso a un encadenado de escenas desagradables y sexuales. Como película histórica es de pobre ambientación. Este thriller carece de sutileza en cualquier forma, infravalorando al espectador constantemente, y me parece que salvo en algunos momentos que encuentro emocionante, Verhoeven no atina demasiado con este film.

Tras haber disfrutado con las dos primeras películas de la llamada´trilogía de Oslo´ de Joachim Trier, no pude evitar tener ciertas expectativas por ¨The worst person in the world¨. Incluso siendo así, este film supuso un soplo de aire fresco entre el resto de películas en competición que había visto hasta el momento. Al fin una película en la que me divertí y disfruté de principio a fin, deseando que esta no finalizara. Una comedia divertida, también desoladora cuando tenía que serlo, emocionante y dramática además de graciosa. Pese a que quizás pecase de ser demasiado generacional y no estar rodada de la
manera más deslumbrante, tiene un ritmo especial, el secundario Anders Danielsen Lie roba la película desde el primer momento en que aparece. Un film en el que los personajes están escritos con especial simpatía, que hacen que el público se ponga de su parte desde el primer instante.

La premiada ¨Compartiment No. 6¨ de Juho Kuosmanen me pareció una especie de trasunto del ¨Tú y yo¨ de Leo McCarey a bordo de un tren. Kuosmanen no demuestra una excesiva personalidad o estilo en la forma en la que el film está rodado ni mucho menos. Sin embargo, es capaz de reflejar lo inusual de la relación entre los protagonistas, a través de la claustrofobia que produce en el espectador. Además, la forma en la que los personajes son descritos y como evolucionan en la historia está bien lograda. No obstante, no termino de conectar personalmente con el film a ningún nivel emocional, especialmente en el segundo acto.

Lo mejor del festival fue la proyección de grandes clásicos restaurados en la gran pantalla, entre ellos: ¨F de Fraude¨, ¨Carta a una desconocida¨, ¨Mulholland drive¨, ¨Orfeo Negro¨, ¨La doble vida de Verónica¨… y joyas menos conocidas como ¨Arrepentimiento¨, ¨La guerra a terminado¨, ¨Franciso, juglar de Dios¨, ¨Sé a dónde
voy¨…

Sean Penn también estrenó su nuevo film, ¨Flag Day¨, en competición en el festival. Como director, su película ¨Hacia Rutas Salvajes¨, ha disfrutado de un creciente éxito en los últimos años y si bien, a mi juicio, ¨Hacia Rutas Salvajes¨ es una gran historia mal llevada a la pantalla, ¨Flag Day¨ es una mala historia, mal llevada a la pantalla. La premisa moral de todos los personajes y su desarrollo durante el film permanece
dudosa durante todo el metraje, dejando al espectador confuso por lo que la película está tratando de contarle.  Intenciones y obstáculos de los personajes no están dibujados de la mejor manera. Este soporífero film, como espectador, me abandona con ideas vacías y contradictorias mientras intento de alguna manera conectar con él.

El film más esperado fue ¨La crónica francesa¨ de Wes Anderson, director cuyas películas no consiguen provocar en mí la más mínima emoción y esta no fue una excepción. Comienza con una interesante historia con Benicio del Toro como pintor encarcelado y tras esto la película va perdiendo progresivamente interés con decenas
de célebres actores con papeles insignificantes.  Aunque que el refinado diseño de producción es, como siempre, digno de asombro, el
film no deja de ser una comedia sin gracia que se une a la obra de este falso ¨autor¨, admirado únicamente por un grupo de pseudo-intelectuales, que se aferran a cualquier peculiaridad para considerarla digna de alabanza.

Mientras admito que he disfrutado como un niño, al ver cine las 24 horas del día en Cannes, en una atmósfera de ensueño, llena de glamour, no hace falta una lectura muy profunda de mis reflexiones acerca de estos films, para comprender mi posición con respecto al cine de hoy día. Sin embargo, lo que me deja más frustrado al terminar el festival no es el bajo nivel de las películas en competición, sino encontrar miles de
personas en sus salas, mientras que las butacas vacías se imponen en la ´Sala Buñuel´ donde los clásicos son proyectados.

La pseudo-cinefilia se ha mostrado creciente hasta el punto de llegar al festival de cine más prestigioso del mundo. Lugar donde hay más gente en la cola de la tienda que en una película de Max Ophüls.

Pablo Biedma


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