Plano Tati

Si existe un plano Tati, como lo hace un plano Ozu, sería un plano general, en ocasiones un gran plano general, que representa de forma absolutamente lúcida todos los elementos de la escena como parte de un pequeño conjunto y, que al entrelazarse, cohesionarse, chocar o simplemente interaccionar, dotan de movimiento, ansiado movimiento de Tati, a la escena y delimitan cada término espacial como una narrativa propia. Este movimiento, por ejemplo en Playtime, fruto de diez años de reflexión y otros tantos de realización, tiene una característica diferenciadora y que a su vez son clave en el cine de Tati a nivel general: el punto de vista.

Donde sitúa la atención Tati es fundamental, pero para el funcionamiento del conjunto es necesario retrotraerse a ese punto de vista y aún más, a un término menos vago; la ocularización. Este término definido por François Jost hace una distinción o más bien una definición entre lo que la cámara muestra y lo que el personaje ve en tal caso. Hay por supuesto varios niveles dentro de este proceso, desde sugerir una mala visión del personaje desenfocando planos o haciendo temblar la cámara en una angustiosa persecución, hasta que el propio plano se corresponda en angulación, valor de plano y todos los niveles a lo que está viendo el personaje en ese momento.

La primera escena donde se da este plano ocurre en el tercio inicial de la película, cuando Hulot, adentrado en las oficinas, trata de hablar con el ejecutivo que ha venido a ver. El encargado le anima a buscarle por el edificio. Durante su particular pesquisa y tras salir de un ascensor, Mr Hulot contempla la magnificencia de las oficinas y la algarabía que corre a través de sus formas cuadradas en un plano general donde su figura, en primer término, indica una ocularización interna de primer grado, es decir, no es exactamente lo que el personaje ve pero nos lo sugiere. Hulot forma parte de la imagen, pero la dirección de su mirada, intuida por su movimiento ya que está de espaldas, coincide con los puntos de la imagen en los que Tati pretende que el espectador ponga atención.

Proyectando a su vez un plano mental, que propone un acercamiento a la perplejidad del personaje, pues un personaje Tati es siempre un ser asombrado por el mundo que le rodea. La segunda escena ocurre casi a la mitad de la película, cuando Hulot visita la casa de un antiguo compañero del ejército. Tati hace uso de un tipo de plano ya empleado en Mi tío (1958); un gran plano general que encuadra en su interior varios espacios cerrados casi como si fuera un cómic donde ocurren todas las viñetas a la vez. Todos los términos están a la misma distancia espacial, tanto en rodaje como en el film, espacio arquitectónico y fílmico. Una perspectiva que bien puede estar inspirada en “La ventana indiscreta” (1954), y que fue vista al año siguiente de Playtime en la segunda película de Brian de Palma; Hola mamá (1968).  Un plano al estilo Tati, enseñando un todo, moviendo al espectador por la imagen mientras la cámara permanece quieta, casi ausente, mostrando un espacio circense como un juego eterno que no se detiene.

Pedro Fuertes


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